En 1905 un empleado de una oficina de patentes publicó cuatro papers que cambiaron para siempre la manera en que entendemos el universo. Uno de ellos destruyó algo que todos asumíamos como obvio. El tiempo.
Einstein pasó las últimas tres décadas de su vida buscando la ecuación que unificara todas las fuerzas del universo en una sola descripción. Una verdad que lo sostuviera todo. No la encontró. En este episodio hablamos de por qué el tiempo no es lo que creemos, de un nombre que lleva miles de años resistiendo la traducción perfecta, y de una pregunta que Einstein nunca pudo responder — pero que alguien antes que él intentó responder de una manera completamente diferente. La ecuación que falta puede no ser una ecuación.